La iglesia destruida

Bombardear lo más sagrado

Como se ha explicado en secciones anteriores, los bombardeos de 1936–1937 dejaron su marca en Entrevías. En la parroquia de San Carlos Borromeo el daño fue severo: la onda expansiva de la bomba que destruyó el número 6 de la calle de Peironcely sacudió el lateral derecho, las paredes quedaron cribadas, se abrieron grietas y el templo perdió la techumbre. Tras la guerra, el edificio, casi en ruina, hubo de demolerse y levantarse de nueva planta; las obras se prolongaron hasta mediados de los años cincuenta.

Los orígenes de la parroquia se remontan a 1918, cuando se documenta una capilla semipública dependiente de San Ramón Nonato, nacida por la distancia de los vecinos respecto a la parroquia matriz. Con el crecimiento del barrio, prendió la idea de erigir un templo propio.

El impulso lo dio Carlos Rodríguez San Pedro, conde de Rodríguez San Pedro y presidente de Acción Católica de España. La iglesia se inauguró el 8 de mayo de 1927 bajo la advocación de San Carlos Borromeo, con misa solemne y la presencia del propio conde. Las imágenes que acompañan esta sección —vanos a cielo abierto, impactos, escombros— dan medida del daño causado por los bombardeos y de cómo los atacantes no tuvieron pudor alguno en atacar lugares sagrados.

Tras los bombardeos sufridos en Entrevías, el edificio parroquial de San Carlos Borromeo, impulsado por el conde de Rodríguez San Pedro, quedó en muy mal estado.
Las imágenes superiores fueron tomadas por la Brigada de Información Gráfica de la UGT, entre 1936 y 1937. La imagen inferior, de autor desconocido, fue tomada en los primeros años de la dictadura. 

Fotos: Colección Crónicas de retaguardia-José Latova.
Signaturas: gc_12 (33) y  gc_12 (34)

¿QUIÉN FUE SAN CARLOS BORROMEO?

Cardenal y arzobispo de Milán (1564–1584), San Carlos Borromeo (Arona, 2 de octubre de 1538–Milán, 3 de noviembre de 1584) fue uno de los grandes reformadores tras Trento. Sobrino del papa Pío IV, impulsó la aplicación conciliar con visitas pastorales, sínodos diocesanos y la consolidación de seminarios para la formación del clero. Instituyó la catequesis parroquial extendiendo la Confraternidad de la Doctrina Cristiana en toda su diócesis y promovió el Catecismo Romano (1566). Publicó las Instructiones fabricae et supellectilis ecclesiasticae (1577), manual normativo sobre templos y ornamentos. Durante la peste de 1576–1577 encabezó procesiones de penitencia y organizó ayudas y hospitales para pobres y enfermos.

En 1569 sobrevivió a un intento de asesinato por un religioso de los Humiliati. Fue canonizado en 1610 por Pablo V y su memoria litúrgica se celebra el 4 de noviembre; es patrono de seminaristas, obispos y catequistas.